Universidad Distrital

marzo 27, 2007

Somos unos ñoños

Intimidar o “Menar”

marzo 1, 2007

Las amenazas y el miedo que produce ser amenazado han logrado que las personas se autocensuren y hagan ojos y oídos sordos a las cosas que a diario pasan. La intimidación ha llegado a un punto tal que el desinterés producto del miedo nos separa de los problemas comunes que tenemos; permitiendo arbitrariedades, muertes y silencios. Forjamos actitudes que a pesar de no ser complacientes son cómplices y se disfrazan de lástima, resignación y olvido.

El interés individual de protegernos de las amenazas las hace más efectivas; al escondernos nos separamos de la búsqueda de cambios concertados, de conocer nuestras coincidencias y diferencias, de permitirnos generar transformaciones. Es normal entonces dejar la dignidad a un lado y permitir que la cotidianidad y la resignación conformen una nueva a partir de la individualización, de salvar el cuello y ver como otros se ahogan sin ningún reparo. En este punto la palabra amenazar adquiere las características de una significado en desuso: conducir el ganado (menar).

Se podría pensar que las amenazas y el miedo conforman nuevas formas de relacionarnos con la sociedad. Sin embargo, no son las intimidaciones, somos nosotros los que permitimos que se cree la imposibilidad y la apatía. Los responsables de encontrar caminos o cerrarlos y los responsables de entender nuestros derechos y los de otros.


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